Arzobispo de Mérida-Badajoz llama a un repique de campanas este martes en apoyo al campo.
En Badajoz, el 30 de marzo, el arzobispo de Mérida-Badajoz, José Rodríguez Carballo, ha enviado un mensaje a todos los creyentes de la Archidiócesis, con motivo del primer aniversario del llamado a la acción que realizaron los obispos de la Provincia Eclesiástica de Extremadura. En esta carta, además de reflexionar sobre el grave problema de la despoblación, ha hecho un llamado a un toque de campanas que se llevará a cabo este martes, 31 de marzo, a las 12:00 horas.
La iniciativa busca ser un "signo visible de vida, presencia y esperanza" en los pueblos, y la archidiócesis invita a la comunidad a participar activamente en la revitalización del entorno rural. Es un esfuerzo por recordar que las áreas menos pobladas tienen mucho que ofrecer y requieren atención y apoyo.
El arzobispo menciona que al cumplirse un año del “llamado unánime” de los obispos de Extremadura, quiere dirigirse a los miembros de su Archidiócesis con un enfoque especial en las parroquias que están en las zonas más remotas, donde la vida y la fe son especialmente valiosas. “Como pastor, no puedo dejar de mostrar mi inquietud por la situación actual”, afirmó, indicando que la herida de la despoblación sigue abierta y requiere una mirada atenta y comprometida.
Durante sus visitas pastorales, Rodríguez Carballo ha observado que el fenómeno de la 'Extremadura vaciada' continúa y es una realidad dolorosa. “Al caminar por nuestros pueblos, lo que a menudo encontramos es un silencio abrumador”, explicó. Este silencio no solo es resultado de la falta de servicios o de malas comunicaciones, sino del desarraigo de los jóvenes que se ven obligados a abandonar sus hogares en busca de mejores oportunidades, dejando atrás a una población envejecida que, pese a su sabiduría y fe, se siente desatendida.
El arzobispo también se preocupa por la continua pérdida de habitantes y cómo esta situación genera una soledad no deseada, especialmente entre los ancianos y las mujeres que, muchas veces sin apoyo, velan por el bienestar de sus familias. Sin embargo, hay un rayo de esperanza. Rodríguez Carballo mencionó que, al interactuar con consejos pastorales y emprendedores, ha vislumbrado "semillas de una Extremadura que lucha por sobrevivir", donde iniciativas como el teletrabajo y proyectos de economía circular se están convirtiendo en faros de esperanza.
“El Santo Padre nos recuerda que la esperanza es una virtud de quienes no se rinden”, subrayó. La esperanza, para él, no es una espera pasiva, sino un impulso hacia la acción. Por ello, la Iglesia en Mérida-Badajoz está comprometida a continuar siendo un “hospital de campaña” y un espacio acogedor para todos, sin importar cuántos sean los habitantes de sus respectivos municipios.
Finalmente, el arzobispo enfatizó la urgencia de que las autoridades civiles, los agentes económicos y los responsables políticos actúen con valentía, señalando que “Extremadura no puede esperar más”. Pidió que se implementen políticas de verdadero impacto, que vayan más allá de meros parches temporales, enfocándose en proyectos de largo plazo que garanticen la dignidad de vida rural, el acceso a la sanidad y el impulso a aquellos que quieran emprender en la región.
La Iglesia, según el arzobispo, no busca privilegios, sino el bienestar de su comunidad. “Por amor a esta tierra, pedimos que se escuche el clamor de quienes viven en el mundo rural”. Para reafirmar este compromiso, se realizará el mencionado toque de campanas el martes 31 a las 12:00 horas y también se incluirá una solicitud especial por los habitantes de las zonas rurales en las celebraciones eucarísticas del domingo 29.