En Badajoz, este Domingo de Ramos marcó el inicio de la Semana Santa con una celebración imponente; más de 280 nazarenos se unieron a la tradicional procesión de "La Borriquita", que simboliza la Entrada Triunfal de Cristo en Jerusalén. Este evento cultural y religioso, que ha sido reconocido como Fiesta de Interés Turístico Internacional, atrajo a numerosos fieles y visitantes que se congregaron en la ciudad.
La Cofradía de la Entrada Triunfal de Cristo en Jerusalén, Santísimo Cristo de la Paz y Nuestra Señora de la Palma, se origina en la Parroquia de San Roque y fue establecida en 1957 por Francisco Sánchez García, un destacado referente en la historia de la Semana Santa pacense. Su legado perdura, dando forma a esta significativa hermandad que ha tejido tradición y devoción a lo largo de las décadas.
A las 16:30 horas, la procesión partió desde la Iglesia Parroquial de San Roque, cruzando la Plaza Santiago Arolo y avanzando por las calles Porvenir, Toledo y Ricardo Carapeto. El recorrido continuó a través del Puente de San Roque, donde los asistentes pudieron disfrutar de un espectáculo visual al llegar a los Jardines de la Legión, la Plaza 18 de diciembre y las calles Eugenio Hermoso, Bravo Murillo, Arco Agüero y López Prudencio, culminando en la Plaza de España. Allí, se realizó la estación de penitencia ante la majestuosa Catedral de la ciudad.
El regreso a la parroquia siguió por San Blas, pasando nuevamente por algunas calles emblemáticas como Plaza Cervantes, Calle Trinidad y Plaza 18 de diciembre, repitiendo la ruta hacia el templo para cerrar el evento con la solemnidad que lo caracteriza.
La figura central de la procesión, la Entrada Triunfal de Cristo en Jerusalén, es una escultura anónima que proviene de Cheles. Esta imagen ha sido donada y restaurada por Flores y Benítez, además de contar con la intervención de Santiago Arolo. Sus andas, de estilo barroco y diseñadas en 1958 por Ramón García Mora, fueron portadas por dos cuadrillas de 40 costaleros, que con su esfuerzo y devoción llevaron el paso en un ambiente de profunda espiritualidad.
Nuestra Señora de la Palma, otra de las figuras destacadas de esta procesión, es obra de Santiago Arolo de 1959. Su belleza se realza con respiraderos elaborados por los renombrados Talleres Villareal de Sevilla. El manto, diseñado por Arolo y realizado por las Monjas Adoratrices, así como el palio, estrenado en 2005 y creado por Antonio Vargas, conforman un conjunto visual impresionante. La escultura fue restaurada por Manolo Carmona en 2003 y también es transportada por dos cuadrillas de 30 costaleros.
El evento estuvo acompañado musicalmente por la Agrupación Musical Santísimo Cristo Rey de Badajoz y la Banda de Música de la Soledad de la Algaba, aportando un plus emotivo al recorrido. En este Domingo de Ramos, se presentaron varios estrenos, incluidos faroles decorativos y nuevos trajes de nazarenos, que aportaron frescura y simbolismo a la procesión.
Un momento de especial atención se dio en un tramo de la avenida Ricardo Carapeto, que se vivió en silencio para honrar a las personas con Trastorno del Espectro Autista, mostrando así una notable sensibilidad comunitaria. Lugares como Bravo Murillo, Arco Agüero y la entrada y salida de la Parroquia de San Roque también recibieron la atención de los asistentes, consolidando este evento como uno de los pilares de la rica tradición cultural y religiosa de Badajoz.
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