Extremadura prevé reducir su desempleo al 13,4% y generar 16.000 empleos hasta 2027
La región de Extremadura proyecta una caída de su tasa de paro hasta el 13,4% en 2027, con la creación de aproximadamente 16.000 empleos en ese período. Estas cifras reflejan un crecimiento económico sostenido en un contexto de recuperación pospandemia y cambios estructurales en el mercado laboral.
El informe de BBVA Research destaca que esta evolución se da en un escenario de crecimiento del PIB que oscilaría entre el 1,8% y el 2,4% anual en los próximos años. Los principales impulsores serán la inversión, el sector de la construcción y los fondos europeos, pese a los riesgos asociados a la incertidumbre política y los aranceles internacionales.
El dinamismo en las principales áreas urbanas, como Cáceres, Mérida y Badajoz, mantiene una tendencia de crecimiento similar a la del resto de España, mientras que en el resto de la comunidad el estancamiento persiste. La afiliación en servicios públicos aumenta, aunque la agricultura continúa en retroceso, influyendo en las cifras regionales.
Se prevé que la inmigración siga siendo un factor clave en la creación de empleo, representando cerca del 60% del crecimiento laboral desde 2022. Sin embargo, la región enfrenta desafíos como la escasez de mano de obra, la caída de población activa y un nivel de ocupación superior a la media nacional en personas que no trabajan.
Respecto a los salarios, BBVA Research señala una recuperación del poder adquisitivo en 2025, con incrementos superiores a la inflación. No obstante, advierte sobre riesgos futuros, como el incremento en los costes de fertilizantes y transporte, que podrían afectar a la competitividad del sector agroalimentario.
El análisis también destaca que la menor exposición de Extremadura a los efectos de las tensiones geopolíticas, especialmente en comercio y energía, constituye una ventaja competitiva. Sin embargo, los riesgos asociados a la prolongación de conflictos internacionales y las políticas comerciales globales mantienen la incertidumbre en el horizonte.
En un panorama más amplio, la región tendrá que gestionar los desafíos demográficos y la moderación en los flujos migratorios para sostener su crecimiento. La estrategia futura deberá centrarse en mejorar la productividad y ampliar las oportunidades laborales, en un entorno de incertidumbre internacional.