En Mérida, a 11 de marzo, se ha dado un paso significativo en la gestión de riesgos por inundaciones en la región con la activación de la fase de emergencia del Plan Especial de Protección Civil de Riesgo de Inundaciones para Extremadura, conocido como Inuncaex.
La activación, que se llevó a cabo a las 11:45 horas, corresponde a una situación operativa 0, lo que significa que no se ha activado en su totalidad el Plan, pero se están llevando a cabo las acciones necesarias que prevé este protocolo en tales circunstancias, según comunica oficialmente la Junta de Extremadura.
Este movimiento responde a los análisis de los parámetros hidrológicos y a los desembalses que se están registrando en las presas de la región. Dichos factores hacen prever la posibilidad de inundaciones que podrían poner en riesgo tanto a las personas como a sus bienes.
A pesar de la extensión de la situación 0 a toda Extremadura, el foco principal de atención se centra en la cuenca del Tajo. En particular, el embalse de Rosarito se destaca al desembalsar un volumen considerable de 550 metros cúbicos por segundo, afectando directamente a las localidades de Coria y Moraleja.
La Junta de Extremadura se mantiene muy atenta a la evolución de los datos hidrológicos mediante la red SPIDA, además de monitorear los caudales de los ríos por parte de las Confederaciones Hidrográficas, quienes también reportan sobre los desembalses en las cuencas del Tajo y Guadiana.
Por último, la administración regional asegura que todos sus recursos, así como los de otras instituciones, continúan desplegados para mitigar los efectos de esta emergencia, con el objetivo de proteger a la población, sus bienes y el medio ambiente en la medida de lo posible.
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