Investigación en Cáceres identifica un innovador biomarcador para la prevención y tratamiento de ictus.
MÉRIDA, 22 de enero. Un reciente estudio realizado por la Universidad de Extremadura (UEx) en colaboración con el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres ha descubierto un nuevo biomarcador que podría ser clave en la prevención y tratamiento de los ictus: la proteína STC2.
Los hallazgos de esta investigación indican que niveles reducidos de la proteína STC2 están relacionados con un mayor riesgo de sufrir un ictus. Este trabajo, que surge del servicio de Hematología del hospital mencionado y el departamento de Fisiología de la UEx, resalta la importancia de esta proteína en la regulación de la actividad de las plaquetas, implicada en la formación de trombos en las arterias.
Publicado en la renombrada revista Journal of Molecular Sciences, el estudio abre nuevas posibilidades para abordar el ictus, una de las principales causas de mortalidad y discapacidad a nivel global. La proteína STC2 tiene un papel relevante en la regulación de la absorción de calcio en diversos tipos de células, incluidas las plaquetas humanas. Una disminución en sus niveles provoca un aumento en la entrada de calcio en las plaquetas, lo que a su vez incrementa la agregación plaquetaria y la formación de trombos, particularmente en las arterias cerebrales, tal como explica un comunicado de la UEx.
El enfoque del estudio respecto a la STC2 difiere de investigaciones anteriores, centrándose en la hiperagregabilidad plaquetaria y su vínculo con la entrada de calcio en las células. La doctora Nuria Bermejo, hematóloga en el Hospital San Pedro de Alcántara y autora principal del estudio, enfatiza que la trombosis es una condición multifactorial, y que identificar un mayor número de factores de riesgo nos permitirá contar con mejores estrategias para prevenir y tratar esta enfermedad.
La investigación fue llevada a cabo en dos etapas. Primero, los investigadores realizaron un análisis prospectivo no aleatorio con una cohorte de pacientes del hospital con antecedentes de trombosis. En paralelo, el equipo del departamento de Fisiología de la UEx examinó muestras de sangre, confirmando la relación entre los niveles alterados de STC2 y el aumento en la entrada de calcio, tal como ya se había observado en plaquetas de ratón. Este hallazgo establece una conexión entre la proteína y el riesgo de trombosis arterial.
En la segunda fase del estudio, los pacientes fueron seguidos durante más de una década. Se revisaron sus historias clínicas y se analizaron parámetros bioquímicos en la UEx, registrando que, gracias al tratamiento con aspirina, los niveles de STC2 en la mayoría de los pacientes se normalizaron en comparación con los individuos sanos, como explica la doctora Bermejo.
Con este primer descubrimiento significativo respecto a la implicación de la STC2 en la trombosis, se proyectan ensayos multicéntricos aleatorizados con un número más amplio de participantes, incluyendo otros trastornos trombóticos, como los síndromes coronarios agudos o crónicos, que validen a la proteína STC2 como un biomarcador para el ictus.
Los investigadores resaltan que monitorear regularmente los niveles de STC2 representa una valiosa herramienta de predicción para identificar a individuos en riesgo de ictus, así como para la población general, que, debido a factores de edad, enfrenta un aumento en el riesgo de trombosis. Esto facilitaría un tratamiento preventivo más efectivo, como el uso de aspirina.
Por último, la vigilancia periódica de la STC2 podría ser crucial para determinar en qué pacientes el tratamiento con aspirina resulta efectivo para evitar futuros incidentes de ictus.
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