• lunes 30 de enero del 2023

Los gerentes de Atrio declaran en el juzgado por el hurto de las botellas de vino

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También lo hizo el recepcionista que trabajó la noche de los hechos en el mes de octubre de 2021

CÁCERES, 24 Ago.

Los gerentes del lugar de comidas y hotel Atrio de Cáceres, José Polo y Toño Pérez, han acudido este miércoles al Juzgado de Instrucción nº 4 de Cáceres para prestar declaración como presentes sobre el hurto de las 45 botellas de vino que sustrajeron de su local en la madrugada del 26 al 27 de octubre de 2021.

También ha testificado el recepcionista que trabajaba la noche donde se generaron los hechos para ofrecer su versión de lo sucedido y para contestar a las cuestiones de la jueza que instruye la situacion, Aída María de la Cruz de la Torre, y de los abogados de las partes que se han entusiasmado por si acaso podrían admitir a los probables autores del hurto, un hombre y una mujer que fueron detenidos en la época de julio y que están internos en la prisión de la ciudad más importante cacereña.

Ninguno de los tres ha amado realizar afirmaciones a los medios al salir de los juzgados, adonde llegaron minutos antes de las diez de la mañana. El primero en ingresar en la salón de vistas fué el chef Toño Pérez y 40 y cinco minutos después lo hizo José Polo. El último en declarar fué el trabajador y mañana lo van a hacer otros usados que lograron estar en contacto con los supuestos autores del hurto, como camareros o la directiva del lugar, entre otros muchos.

Su presencia en los juzgados la había pedido la letrada de los detenidos, Sylvia Córdoba, que según ha manifestado al termino de las afirmaciones, los gerentes han explicado a la jueza que no podrían admitir a los autores por el hecho de que esa noche los trataron como a otros clientes del servicio y no se fijaron en nada particular.

Respecto a la oportunidad de hacer una rueda de reconocimiento, Córdoba explicó que "ningún testigo ha reconocido a los supuestos autores en Comisaría y en este momento sería absurdo hacer esa prueba pues hubo mucha exposición de sus semblantes en prensa y en televisión con lo que estaría viciada esa diligencia y no se podría llevar a cabo".

Córdoba indicó que los presentes dieron datos de la noche de los hechos y la juez le hizo un requerimiento a fin de que aporten la carta de vinos del lugar de comidas, con la meta de saber el valor de los caldos y lograr realizar una peritación de lo sustraído de cara a una viable compromiso civil a la que se deban combatir los 2 supuestos autores. Según los estudiosos, las botellas robadas están tasadas en 1.648.500 euros.

Cabe rememorar que según la acusación provisional del fiscal la pena que se les podría imponer a los 2 detenidos podría llegar a los 6 años de prisión y el juicio se festejaría en la Audiencia Provincial de Cáceres. "Por fortuna la instrucción va rapidísima", dijo la letrada, que ha recurrido la denegación de la puesta en independencia de los detenidos una vez la jueza determinó que prosiguieran en prisión por peligro de fuga.

A el interrogante de qué han proclamado los gerentes de Atrio, la letrada de la defensa ha señalado que comentaron del cariño que le tenían a entre las botellas robadas, en concreto un Château d'Yquem de 1806, valorada en 310.000 euros, y han citado que "quizá en este momento valga mucho más por la historia del hurto", ha señalado Córdoba.

"Lo que mucho más me ha llamado la atención es el cariño que tenían hacia esa botella por el momento no por valor económico, que a lo destacado ahora se vió resarcido, sino más bien por el valor sentimental", indicó la letrada que ha señalado que sus protegidos están "muy mal" por la exposición mediática a la que fueron sometidos, puesto que se han anunciado sus nombres y sus fotografías.

Además, la mujer tiene hipoglucemia y, según ha contado la letrada, en la prisión cacereña no puede continuar la dieta correcta para su patología, con lo que proseguirá demandando su puesta en independencia, por medio de un recurso que se ha anunciado a la Audiencia Provincial.

A los 2 investigados en esta causa, una mujer de 29 años y nacionalidad mexicana, y un hombre de 47 años con doble nacionalidad rumana y neerlandesa, se les imputa un delito de hurto de manera fuerte en lugar abierto al público con la viable concurrencia de 2 agravantes concretas, específicamente, el alto valor económico y el valor cultural y artístico de lo sustraído, recogido, según reseña el coche de prisión, en los productos 235.1, 235.5, 237, 238, 239, 241.1 y 241.4 del Código Penal.

Los supuestos autores fueron detenidos en Croacia a lo largo de una operación policial en todo el mundo tras producir la Euroorden de detención el Juzgado de Primera Instancia y también Instrucción número 4 de Cáceres que instruye la causa.

Ambos fueron determinados por la Policía Nacional, eminentemente por las imágenes de las cámaras de videovigilancia, a los tres meses de cometerse el delito, que se cometió en el mes de octubre de 2021. Desde entonces, les prosiguieron la pista a lo largo de unos seis meses por múltiples países de europa hasta su detención en el mes de julio en Croacia en el momento en que ingresaban en un vehículo por la frontera con Montenegro.

Según la policía, los supuestos autores son "expertos" en este género de delitos, puesto que él había sido detenido por casos afines de hurtos de botellas de vino o alcohol de prominente valor en el mercado, y tiene causas atentos de años precedentes en 2 juzgados de Madrid, por haber robado un vino valorado en 39.000 euros de una bodega gourmet del vecindario de Salamanca, entre otros muchos. A la mujer no le constan antecedentes penales.

Desde que se cometió el hurto en el lugar de comidas cacereño, que tiene 2 estrellas Michelin y tres Soles Repsol, estuvieron viajando por Europa, usando pasaportes falsos y siempre y en todo momento en turismo para no dejar indicio en los aeropuertos.

A los pocos días de cometer el hurto se marcharon de España para conocer Rumanía y después volvieron a España. Desde entonces se movieron por otros países y estuvieron en Croacia en múltiples oportunidades a donde volvían, tras conocer Montenegro, en el momento en que fueron detenidos en el puesto fronterizo de Karasovi Sutorina.

Según confirmó la Policía tras su detención, la investigación de los hechos prosigue abierta para ofrecer con "el receptor último" de las botellas que fueron robadas y no se desecha que se logre ofrecer con el paradero de los vinos.

El hurto se causó en la madrugada del 26 al 27 de octubre en el momento en que una mujer que se alojaba en el hotel cenó al lado de un hombre y hacia la una y media de la madrugada solicitaron algo de comer a la habitación. La persona encargada de recepción, con el ánimo de atenderles, fue a la cocina por si acaso podía darles algo veloz para picar.

El propósito de la solicitud era separar al recepcionista del visionado de las cámaras, instante que aprovecharon para bajar a la bodega y perpetrar el hurto. El hombre accedió a la bodega, cogió las botellas que metió en 2 enormes bolsas y una mochila y los dos abandonaron caminando el hotel hacia las cinco de la madrugada.

El ya transcurrido mes de marzo, cinco meses tras los hechos, los gerentes del lugar de comidas cacereño llegaron a un convenio con su compañía empresa de seguros para cobrar una cantidad por el hurto de las botellas, que prosiguen sin manifestarse.

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