• viernes 02 de diciembre del 2022

Muere Antonio Montero, primer arzobispo de Mérida-Badajoz

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MÉRIDA, 16 Jun.

El primer arzobispo de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, Antonio Montero Moreno, ha fallecido este jueves, 16 de junio, a los 93 años de edad.

Nacido en Churriana de la Vega (Granada), el 28 de agosto de 1928, fue nombrado Obispo de Badajoz el 3 de mayo de 1980, realizando su entrada en la Diócesis el 24 del mismo mes.

El día 28 de julio de 1994, Su Santidad el Papa Juan Pablo II, por la Bula "Universae Ecclesiae sustinentes" crea la novedosa Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz, que entiende a las tres diócesis extremeñas, y nombra primer Arzobispo de la novedosa Sede Metropolitana a Antonio Montero Moreno, que toma posesión de la Archidiócesis instantaneamente de ejecución de la referida Bula, en Mérida, el 12 de octubre de 1994.

Desde entonces su tarea mucho más señalada es la coordinación de la Iglesia en Extremadura en todos y cada uno de los ámbitos de la vida pastoral y el impulso de las relaciones institucionales con las autoridades autónomas en distintos campos de colaboración, reportan desde el Arzobispado de Mérida-Badajoz en un aviso.

Puso en marcha la doble capitalidad, dándole categoría de concatedral a la parroquia de Santa María, en Mérida, y la creación de una sección del Cabildo en la Concatedral emeritense.

Fue sustituido por Santiago García Aracil, que el día 9 de julio de 2004, fue nombrado por S.S. Juan Pablo II para ocupar la Sede metropolitana de Mérida- Badajoz. Desde su paso a emérito radicaba con su familia en Sevilla.

A las 17,30 horas se ha convocado una asamblea de urgencia en el Arzobispado de Mérida-Badajoz para tratar puntos relacionados con su funeral, sobre cuyos datos se notificará más tarde.

Montero recibió el Orden sacerdotal el 19 de mayo de 1951, en la Basílica de San Juan de Letrán de Roma, y efectuó su primera tarea sacerdotal, a lo largo de un par de años pocos, como coadjutor de la parroquia granadina de San Agustín, capellán del Hospital Clínico de la Facultad de Medicina y instructor de Religión en el Colegio de Cristo Rey.

El diez de abril de 1969 el Papa Pablo VI le nombró Obispo titular de Regiana y Auxiliar de Sevilla, siendo consagrado el 17 de mayo, en la Catedral Hispalense, por el Cardenal Bueno Monreal, del que sería ajustado colaborador a lo largo de mucho más de una década.

Las huellas mucho más destacadas de su tarea en Sevilla fueron el Sínodo diocesano de los años 70-72 y su presencia activa en la creación y dirección del Centro de Estudios Teológicos y de la Escuela de Magisterio de la Iglesia. El día 3 de mayo de 1980 fue nombrado Obispo de Badajoz, realizando su entrada en la Diócesis el 24 del mismo mes.

Entre su fecunda tarea pastoral adelante de la diócesis de Badajoz resalta la celebración del Sínodo Pacense de 1992, antecedido de un trienio de movilización para exactamente el mismo de toda la red social diocesana, y que se actualizó en el año 2002 con la celebración de una Asamblea Diocesana.

Durante sus veintiún años de servicio a esta Iglesia local impulsó el nacimiento y avance de tres enormes proyectos sociales, el "Emprendimiento Vida", para personas drogodependientes, y el "Centro Hermano" y "Padre Cristóbal", en Badajoz y Mérida, respectivamente, para personas sin hogar.

Además, creó el Fondo de Solidaridad para ayudar en proyectos del Tercer planeta. Durante su episcopado Cáritas se implantó y desarrolló en la mayoría de las parroquias de la diócesis, tal como varios proyectos en pos de la niñez, las familias desestructuradas. Entre las acciones sociales que fomentó Antonio Montero asimismo resalta la celebración en Mérida del "Congreso de la Pobreza" en el año 1999.

Durante sus años adelante de la diócesis se hicieron 12 novedosas parroquias, tal como la adecuación de nuevos inmuebles para acoger los servicios diocesanos: novedosa sede arzobispal en el nº 2 de la calle Obispo San Juan de Ribera, y en la calle Martín Agotado; aparte de la promoción de la construcción de centros parroquiales para acoger la actividad pastoral.

En el año 2000 creó, en entre los pabellones del Seminario, amoldado y actualizado, el Colegio diocesano "San Atón", donde los seminaristas menores, al lado de otros estudiantes externos, cursan correctamente Enseñanza Secundaria Obligatoria.

Toda la vida sacerdotal y episcopal de Antonio Montero estuvo muy marcada por el ministerio de la palabra oral, redactada y audiovisual. Para él las Comunicaciones Sociales fueron como una segunda vocación, como vehículo incesante de su acción pastoral y evangelizadora.

Fruto de esa incomodidad por los Medios de Comunicación fue el nacimiento, en 1993, de la publicación "Iglesia en Sendero", semanario de actualidad diocesana en cuyas páginas recobró el quehacer periodístico en activo, con mucho más de trescientos productos, en formato de ensayo espiritual, una parte de los que ha anunciado, articulados entre sí, la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) en un volumen que se titula "Fieles y presentes".

Fue cofundador, al lado del conjunto Correo, de la emisora de televisión local "Telefrontera" y apostó por la puesta en marcha de Popular TV Badajoz.

Entre sus intranquilidades pastorales estaba la capacitación de los laicos, por este motivo creó la Delegación de Apostolado Seglar, tal como la Escuela de Teología y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Santa María de Guadalupe", las Escuelas de capacitación de agentes para laicos y Escuelas para catequistas; plan de capacitación para hermanos mayores de cofradías, tutoriales de capacitación para el diálogo de la fe con la civilización en la Universidad.

Monseñor Montero fue a lo largo de quince años Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y por 2 ordenes quinquenales integrante del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales. Durante 12 años fue integrante activo del Comité Episcopal Europeo para las Comunicaciones Sociales, agotando en este cargo todos y cada uno de los ordenes estatutarios.

En función de sus cargos sacerdotales y episcopales recorrió varios países de Europa, de ámbas Américas, de todo el mundo árabe y del África negra. En reconocimiento de su tarea en este campo pastoral le fue concedido en 2001 el "Premio Bravo" de la comunicación cristiana.

En 1997 fue nombrado académico de la Real de Extremadura de las Letras y Artes (tomó posesión en 2006), en 2001 le fue concedida la Medalla de Oro de Extremadura, en 2004 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Pontificia de Salamanca y en 2005 recibió el premio "Guadalupe-Hispanidad", que entrega la Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe.

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