El ADN humano puede preservarse en paredes de cuevas, revela un estudio en Extremadura
Un estudio reciente revela que el ADN humano puede mantenerse en las paredes de las cuevas durante miles de años. La investigación, coordinada por la Junta de Extremadura, analizó 24 paneles en varias cuevas, incluyendo Altamira y Escoural, utilizando técnicas avanzadas de secuenciación genética. Los resultados demuestran que restos genéticos humanos pueden estar presentes en zonas sin pigmento, incluso en controles negativos.
Este hallazgo abre nuevas posibilidades para entender la presencia y actividad de las poblaciones prehistóricas en la Península Ibérica. La investigación se enmarca en el contexto de los esfuerzos por datar y caracterizar el arte rupestre en la región, con especial interés en las manifestaciones más antiguas del territorio. La colaboración internacional ha sido clave en el avance del proyecto, que combina arqueología, genética y química.
Las implicaciones de estos hallazgos son significativas para la arqueología, ya que permiten explorar nuevas fuentes de información sobre la presencia humana prehistórica. La posibilidad de obtener perfiles genéticos directamente del arte rupestre puede revolucionar la interpretación de las huellas humanas en las cuevas. Sin embargo, los investigadores advierten que aún no se puede relacionar directamente el ADN recuperado con los artistas prehistóricos.
Desde una perspectiva científica, este descubrimiento puede ampliar el entendimiento sobre cómo las actividades humanas dejaron rastros en su entorno y cómo se preservan estas huellas en condiciones naturales. La sensibilidad de las técnicas actuales permite detectar restos genéticos en lugares considerados control, lo que aumenta el potencial de futuras investigaciones en el patrimonio rupestre.
El avance también tiene un impacto en la gestión del patrimonio, al ofrecer nuevas metodologías para estudiar y preservar las cuevas y sus pinturas. La comunidad científica continuará investigando para determinar cómo estos rastros genéticos pueden complementar las evidencias arqueológicas tradicionales, abriendo la puerta a un conocimiento más completo del pasado prehistórico en Extremadura y más allá.