Mayki Gorosito recibe el III Premio Conchita Viera por su labor en memoria histórica
Mayki Gorosito, exdirectora del Museo de Memoria ESMA en Buenos Aires, ha sido galardonada con el III Premio Conchita Viera. La distinción, otorgada por la Diputación de Cáceres, reconoce su trabajo en la preservación y difusión de la memoria democrática. Gorosito impulsó la declaración del antiguo centro de detención y exterminio como Patrimonio Mundial de la UNESCO, promoviendo su transformación en un espacio de reflexión y diálogo intergeneracional.
Este reconocimiento se enmarca en un contexto internacional donde la memoria de las violaciones de derechos humanos sigue siendo un desafío. La política en Argentina y en Europa ha enfrentado tensiones en la protección de estos espacios y en la lucha contra el olvido. La premiada ha destacado la importancia de la memoria para fortalecer la democracia y los derechos humanos, en un momento en que los valores democráticos vuelven a ser cuestionados en distintos países.
Desde la perspectiva política, el premio refuerza la necesidad de políticas de memoria sólidas y de un compromiso institucional para la verdad y la justicia. La presencia de representantes de Portugal y otros países en el acto subraya la dimensión internacional de estos debates. La figura de Conchita Viera, símbolo de la resistencia contra la represión franquista, representa la continuidad de esa lucha en la memoria democrática europea y latinoamericana.
El acto, celebrado en Cáceres, ha servido también para recordar la importancia de la cooperación entre países en la defensa de los valores democráticos. La intervención del presidente de la Diputación y del jurado ha resaltado la relevancia de mantener viva la memoria y de educar a las nuevas generaciones en estos principios. La música y las actuaciones culturales acompañaron un evento dirigido a fortalecer el compromiso social con la historia y los derechos humanos.
El reconocimiento a Gorosito revela además la conexión entre las luchas por la memoria en distintas regiones y la importancia de reconocer a quienes trabajan en estos ámbitos desde la política, la academia y la sociedad civil. La premiada, con una destacada trayectoria internacional, ha expresado su gratitud y su compromiso de seguir colaborando en proyectos de memoria. La ceremonia refleja un momento de reflexión y reafirmación del valor de la memoria democrática en la construcción de una sociedad más justa y consciente.
En un escenario global donde los discursos de negacionismo y banalización de la historia resurgen, este galardón invita a reflexionar sobre el papel de las instituciones y la ciudadanía en la protección de la memoria. La continuidad de estos reconocimientos puede fortalecer las políticas públicas y el compromiso internacional en la lucha contra el olvido y la impunidad, asegurando que las generaciones futuras conozcan y valoren su historia.