En el pintoresco municipio de Tornavacas, en la provincia de Cáceres, tuvo lugar la inauguración de la emblemática Fiesta del Cerezo en Flor, un evento que ha alcanzado un resonante eco internacional según la consejera en funciones de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes de la Junta, Victoria Bazaga.
Durante su intervención, Bazaga afirmó que esta celebración se ha consolidado como uno de los eventos turísticos más relevantes de la comunidad de Extremadura, destacando su singularidad y potencial para atraer visitantes de diversas partes del mundo. La fiesta no solo rinde homenaje a la belleza del cerezo en flor, sino que también subraya la importancia cultural del Valle del Jerte.
La consejera enfatizó que las espectaculares imágenes de los cerezos en flor han cruzado océanos, convirtiéndose en un auténtico símbolo de la región. "Las fotografías inundan publicaciones internacionales y nos posicionan en mercados como Japón y diversas naciones europeas", expuso Bazaga, evidenciando el impacto positivo que la fiesta tiene en la proyección de la comunidad.
En su discurso, la consejera también elogió la tenacidad de los habitantes del Valle del Jerte, quienes han sabido crear un atractivo turístico que se basa en su rica cultura, su exquisita gastronomía y el impresionante entorno natural que les rodea.
En esta edición, la Mancomunidad de municipios del Valle del Jerte otorgó reconocimientos a los valientes equipos de extinción, agricultores y residentes que lucharon contra los devastadores incendios de 2025. Asimismo, el cronista oficial de Tornavacas, Juan Pedro Recio Cuesta, fue homenajeado por su labor en la preservación de la historia local, recibiendo ambos el máximo galardón de la comarca que subraya la defensa del paisaje y la memoria cultural.
Las 'Cerezas de Oro', este galardón distintivo del ámbito cultural extremeño, ha premiado en anteriores ediciones a edificios y personalidades de renombre como el Museo del Prado y periodistas destacados, ampliando así su prestigio a lo largo de los años.
Con la floración de cerca de dos millones de cerezos, el Valle del Jerte se envuelve en un manto blanco, anticipando una primavera que va más allá de los simples cambios estacionales. "Es un símbolo de identidad, cultura y orgullo colectivo", afirmó Esther Gutiérrez, vicepresidenta primera de Territorio, Igualdad y Cultura de la Diputación de Cáceres.
Gutiérrez también participó en la ceremonia inaugural, resaltando la capacidad de la comarca para transformar sus recursos naturales y estilo de vida en un motor de desarrollo, cohesión y un futuro prometedor para sus habitantes.
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